Archivos Mensuales: Noviembre 2016

Amigos y amigos de verdad

amigos

Son muy importantes en la vida, aun cuando el término sea general. Representan nuestra ventana a la sociabilidad. Al mundo. Miran a través de nuestros ojos. Nosotros miramos con ellos. Los amigos gritan. Claman. Piden. Escuchan pero también proponen algo para el fin de semana. Se siembran vínculos cuando surgen amigos. Los del día a día en la oficina, en efecto son compañeros de trabajo pero de tanto dar la cara, de tanto hablar a veces terminan convertidos en amigos, en nuevos amigos.
Los amigos del sábado buscan formas de evadirse. Son receptores de confianza y de alcohol.

Pero aquellos que merecen representar el término “amigos” quizá sean los de antes. No es que sigan siendo grandes amigos pero ahí están, con los recuerdos de haber vivido como solo saben vivir los amigos la amistad.

Los amigos del respeto y el juramento

Y es que cuando uno es joven tiende a hacer muchos amigos, luego después eso se revierte. El vínculo se pierde al tiempo que surgen otros, dueños de con conceptos diferentes en torno a la amistad, y aunque sigues mostrando interés en estrechar tus lazos afectivos, los amigos que consigues forjar de grande por lo general no se asemejan en nada a los amigos que hiciste cuando la palabra amistad suponía respeto y juramento.

Distintos tipos de amigos

Ahora, como negarlo, los amigos forman una parte especial de nuestras emociones. Tenemos unos cuantos a los que les torturamos contándoles nuestra vida, aun cuando no se aproximen en lo mínimo a esa idea de amistad que habitan en nosotros. Pero aunque cueste aceptar se acepta: Los amigos cambian. Son otros y nosotros también nos volvemos otros. Menos amigos de nuestros amigos y más amigos de los nuevos amigos. Con ellos si nos apetece hablar hablamos. Siempre habrá distintos tipos de amigos. Y si hay amigos con lazos de amistad débiles respecto a nosotros será porque no nos hemos preocupado demasiado por ser sus amigos. Eso pasa. Uno elige quienes son y quienes no pueden serlo.

Muchos presumen de la cantidad de amigos que han forjado, pero la cantidad no importa. Con dos o tres basta para comerse el mundo. Pero ahí están, en la adolescencia, según parece, están todos ahí, provienen de ahí. En la adultez ya no.

Amigos del pasado y presente

Y es que están los amigos del pasado y del presente, distintos unos de otros pero conscientes de lo importante que es un momento para compartir. Una amistad es un contacto. Un grado de proximidad. Los amigos van pasando por nuestras vidas. Algunos quedan otros no, las ocupaciones siembran distancia, pero eso no quiere decir que dejemos de ser amigos. O tal vez sí.

Los tenemos en el trabajo, en el barrio, algunos incluso vecinos, que ganada nuestra confianza se han sumado a nuestra amistad, tal vez porque los amigos se forjan en base a la proximidad. Compartiendo. Así nace la amistad, lo que quiere decir que es una relación afectiva, recíproca y en la que participan dos personas. Hablar de amigos es hablar de reciprocidad, de cariño. Hablar de amigos es sentir la vida.